¿QUIEN HA SALIDO DE LA CRISIS EN LA REGIÓN DE MURCIA?

el . Publicado en José Luis Álvarez-Castellanos

Del seguimiento de la acción política en materia de empleo o de economía en general del gobierno regional del PP cabe extraer una rápida conclusión, a saber: hay que interpretar casi siempre lo contrario de lo que afirman ya que hacen una lectura sesgada y parcial de las estadísticas, para crear un relato qu que poco o nada tiene que ver con la situación real de la mayoría de trabajadores/as y con la situación del mercado laboral de nuestra región. Es decir, mienten.


Un ejemplo muy claro lo constituye la afirmación de hace unas semanas de la directora del SEF, Severa González, que venía a decir que la brecha de género se reducía en la Región de Murcia dado que el dato de paro femenino ha descendido más que el masculino. Pero si complementamos el dato del paro con la tasa de actividad observamos justo lo contrario: el diferencial entre la tasa masculina y femenina aumenta en beneficio de la primera, dado que el pequeño olvido de no tener en cuenta que se incorporan también 7.800 personas más a la población activa, de las que 6.000 son hombres y 1.800 mujeres, provoca este efecto. Haciendo caso a nuestra premisa anterior, entendemos que la realidad nos dice justamente lo contrario que la directora del SEF: la brecha de género en nuestra Región está aumentando.
Invito a hacer el ejercicio de darle la vuelta a la información del Gobierno haciendo una lectura más objetiva, de los datos estadísticos.
Lo hemos vuelto a ver con el aumento del paro registrado en el mes de agosto pasado. En su empeño en buscar datos positivos, el gobierno desliza frases memorables, de todas ellas destacaría la de «lo más importante es el hecho de que seguimos siendo motor de creación de empleo». Sin embargo, la realidad del empleo en nuestra Región es bien distinta como consecuencia del modelo productivo fomentado por el PP en todos estos años. Veamos otra lectura:
a) El paro registrado ha disminuido en la Región en un 36’1% entre febrero de 2013 (punto máximo) y agosto de 2018. Mientras en el conjunto de España ha bajado un 36’9%. Además, la disminución del paro registrado no implica que la causa sea la obtención de un empleo, muchos desempleados han emigrado y otros han dejado de registrarse al perder las prestaciones sociales.
b) La tasa de paro sigue siendo más del doble que en diciembre de 2006 y superior en un punto a la media nacional y la quinta más alto de todas las CCAA. Desde luego, está muy lejos de la media europea (7’7% en 2017).
c) La tasa de actividad indica que hay la misma población activa en España y en la Región en relación a la población en edad de trabajar que antes de la crisis (59’5%). Sin embargo, la tasa de ocupación ha descendido más de 4 puntos en España y en más de 5 en la Región, situándose en ambos caso en 49’8. A pesar de la generación de empleo, el mercado laboral no termina de absorber el desempleo generado por la crisis y el aumento de la población en edad de trabajar.
d) Por tanto, creamos empleo, pero no el suficiente y de baja calidad: se ha incrementado la rotación en el empleo y lo que supone en cuanto a temporalidad y precariedad. Ocupamos una pésima antepenúltima posición en el ranking de los salarios medios, experimentando el mayor descenso en el último año, según Adecco.
e) Incremento cada vez mayor de la rotación en el empleo, (mayor relación entre contratos realizados y personas contratadas) que implica mayor temporalidad
f) A pesar de que en algunos momentos tengamos destellos de impulso en la creación de empleo, este se destruye con igual facilidad, véase el ejemplo de los datos de paro registrado en el mes de agosto, Murcia ha sido desde hace 14 años una de las CCAA que más crece en desempleo en dicho mes y casi siempre la que más por encima del doble de la media nacional.
Todo esto genera el efecto de un mercado laboral débil y precario, marcado por la temporalidad y los bajos salarios y generador de la figura del trabajador pobre. Un modelo que sitúa a más de un 30% de la población murciana en riesgo de pobreza y exclusión social. Sin embargo, el PIB de la Región ha superado ampliamente al de 2006 e igualmente la renta per cápita regional supera a la de 2006 con holgura. La pregunta es inmediata: ¿Quién se beneficia del crecimiento de la riqueza en la Región? La clase trabajadora no.

 

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